martes, marzo 27, 2007

Otras que nacen



En los últimos días de mi Claris, en un diario ir y venir al veterinario, me encontré con una situación terrible.

Figuraba yo sentada esperando por resultados de distintos exámenes de mi queridísima, cuando entra un señor con una cajita minúscula que emitía sonidos. Yo sumida en angustia, le pido ver los perritos, para alegrar un poco mi día, pero me ocurre todo lo contrario cuando, mientras veo a cinco adorables criaturas, el tipo me cuenta que los lleva para que los sacrifiquen.
!¿!¿!¿!¿!
Me explica entonces, que su perra weimaraner se cruzó con un nn, y que su señora "no quiere criar kiltros", así que esperaron a que nacieran para liquidarlos. (a todo esto yo no entiendo bien si es la señora la misma perra, ya que de otro modo no sería ella quien los cría si no la madre... me queda la duda...)

El destino me había puesto ahí por algo.

Con perra moribunda en mi cuidado, le insistí al señor que le devolviera los cachorros a la madre para que pudieran aunque fuera mamar por dos semanas, y que luego me comprometía a ir por ellos y buscarles una familia.

A la negativa de el personaje, que argumentaba que "mi señora me mata si llego con los perros de vuelta", no me quedó otra, que pedirle que me los diera.
Por más que la veterinaria me repetía que me iba a volver loca, y que los perros se iban a morir igual, partí de vuelta a mi casa con mi adorada Clara en las últimas, y 5 enanoides huérfanos de un día de vida.

mis enanos exquizos, los echo de menos!!!

Después unos días de stress y noches de insomnio, en que hasta tenía que llevar a los cachorros a la universidad para darles mamadera entre una clase y la otra, el destino nuevamente se confabuló para que me contactara una persona que sabía de una perra callejera que había perdido a sus cachorros hace poco, pero tenía leche.

Partí a Macul a buscarla, era brava y bastante feita, pero de gran corazón y generosidad, y al ver que recibió de patas abiertas a un cachorro, logré que se subiera al auto.
De vuelta en mi casa no quería bajar por la escalera al lugar donde estaban los perritos, y como era media agresor no me atrevía a tomarla...

cuento corto, mi mamá super woman, la agarró, la bajó por la escalera, se quebró la pata en el último escalón (bueno ahí claro, tuvimos que partir a la clínica, a la pobre la enyesaron y todo!), pero la cosa es que "la chola", como la llamaban en su barrio, terminó de nodriza perfecta, consiguió un hogar (aunque luego nos abandonaría), y vivió unos meses de buena vida y seguridad.

Después de dos meses regalé a los 5 perritos.

Después de otros dos me fui a buenos aires, y mientras estaba viviendo allá, dicen que la chola se fue... : (

Generosidad